miércoles, 13 de enero de 2021

Familia y centros educativos

La comunidad educativa engloba a estudiantes, familias, docentes y otros profesionales que participan e intervienen en ella.

La participación de las familias es esencial, ya que va a beneficiar al alumno con creces. Si las familias se involucran de una manera activa, conseguirán tener un mayor conocimiento sobre los valores del centro y cómo se llevará a cabo la educación para sus hijos. Las familias son de gran ayuda puesto que permiten a los centros obtener más información sobre las circunstancias individuales que están viviendo cada uno de los sujetos, así como dar su opinión sobre el funcionamiento del centro proponiendo mejoras. 

En el siguiente gráfico podemos observar de qué manera las familias pueden participar en las escuelas: 



Imagen obtenida de los contenidos del Módulo I-Fundamentos Teóricos de la Innovación Educativa, del Máster Universitario en Innovación Educativa de la Universidad Europea. 






Muchas veces se ha dicho que "la escuela enseña y la familia educa". 

Ante esta afirmación primeramente es fundamental tener en cuenta la relación que existe entre las familias y el centro, concretamente en algunos casos es muy estrecha.  Cada uno debe saber cuál es su papel, pero lo que hay que tener claro es que se trata de un trabajo colaborativo y conjunto. Tanto las familias como las escuelas acaban educando y también enseñando. 

Pero la visión  de las familias sobre los centros ha cambiado con el tiempo, pues hay padres que se centran en que el colegio imparta un buen currículum, otros se centran en que sea un buen colegio con una buena reputación donde llevarlos con tranquilidad. Aun así su participación debe ser activa y tenida en cuenta por toda la institución. 

De este modo, conseguiremos mejorar el funcionamiento y las relaciones de los centros con las familias, y por consiguiente, la educación de los hijos.



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